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CRÍTICA
Por César Magrini
El papel maché o "papel masticado" está
hecho de una mezcla de papel muy leve con harina y agua, lo
cual da una pasta que todo escultor, la haya empleado o no,
conoce , y dentro de la cual el autor de la presente
escultura ha logrado imponerse netamente. El hiperrealismo
es, en su caso, moneda contante y sonante, y se lo comprende
cuando se considera que el zoo ideado por Walter Costas ha
de asumir características de ideal, al igual que responder
adecuadamente a las exigencias de una realidad en su caso
insoslayable, dado el destino a darse posteriormente a ambas
piezas, que ya no podrán ser separadas ni mucho menos
divididas. Y se piensa de inmediato en una imaginaria selva
a la cual la elefanta madre conduce a su retoño para
enseñarle esos "primeros pasos" de los cuales tanto
dependerá su vida futura, cuando le corresponda estar
librado a sus propios medios, como localizar debidamente las
fuentes, todas ellas vegetales, de su nutrición y de su
comida diaria, lo mismo que el agua pasa a ser, casi, un
elemento de vital trascendencia, sobre todo en condiciones
más difíciles debido a sequías o falta de lluvias, todo ello
sugerido por estos dos animales tan cercanos al afecto
humano, como el artista ha sabido centrarlo en las dos
miradas humildes, amistosas casi, que la madre e hijo
dirigen a su probable espectador.
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